Acto Reflejo
Extracto para la escena en danza
Mirarme es un ejercicio que paradójicamente prefiero hacer a ciegas.
Cuando digo a ciegas me refiero en ciertos horarios en los que la vida pesa menos, muy temprano antes de que amanezca y el sol azote la ciudad, o ya de noche con todos los temores del día aplacados o pausados.
Al observar mi cuerpo devengo en caricias, porque naturalmente fue el quien me trajo hasta aquí, con todas sus partes y recovecos, y eso hace un tiempo me otorga calma.
Habito y cuestiono este lúcido presente:
¿mi cuerpo está disponible para el goce? ¿en igualdad de condiciones que para el dolor?
Entonces, ¿soy un cuerpo abierto hacia el goce y el placer? ¿existe esta seuda apertura?
Muchas cosas ocurren cuando se habita dentro de un cuerpo, desde el cuerpo, para el cuerpo y por el cuerpo. Pasan cosas, pasa la vida.
__
Miro mi cuerpo y evidencio todos los recuerdos de este andar. El cuerpo es la memoria de lo vivo y existen muchas vidas dentro de un cuerpo. Están las cicatrices en mis piernas, cerca de las rodillas por una caída mal cuidada.
Mi cuerpo evidencia considerables ausencias de descanso.
¿serán mis hombros marcados y el torso compacto?... lo que devela lo rígida que ha sido mi postura corporal para resolverme en este plano.
_
Hay días en que me siento completa y rotundamente ajena de mí.
Como hoy, me observo en el espejo y realmente no veo nada.
¿será que me difuminé por completo?
¿así de difusa puedo llegar a ser?
¿completamente ajena y perdida de mí?
¡una decepción!
_
Entonces, precisamente en esos días, mirarse es un valiente ejercicio de traducción. El gran acto reflejo de mi mundo interior.
Observo mi largo cabello, pensando en cómo será el cabello de las mujeres que imagino caminan por la calle.
Todo lo que observo tiene algo de mí, porque todo es mirado por mí, tocado por mí, sentido por mí, como un gran hito de existencia, entre el adentro y el afuera. [Vaivén]
_
Mi reflejo en el espejo es una figura ya no distorsionada; sino clara, fuerte, viva y disponible para la vida. El acto de mirarme ha sido un arduo trabajo, de tolerancia hacia lo que quise y no tendré, pero de profundo regocijo de lo que existe y que no se irá.
Me observo lentamente en el espejo y mi rostro no me desconcierta. A veces pienso en que nadie me ve cómo realmente soy. O si soy cómo realmente me veo, o si existo en medida que soy percibida, o en cómo se percibe desde afuera y si soy en medida de esta percepción indistinta de la mía, o de otra ajena.
Una extraña combinación. Hay ciertos ángulos a los que yo no consigo llegar y otros a los que ellos no acceden.
El acto de reflejarme en otros y de reflejarme en un espejo, es también otra cuestión: ¿soy a partir de que me veo? ¿o me veo a partir de lo que otros ven de mí?
[ ¿te imaginas una casa sin espejos?
¿te imaginas habitar un espacio en el que no puedes mirarte?
¿has conversado con tu reflejo?
¿tienes espejos en tu casa? ¿cuántos?
¿has dejado de tenerlos?
el espacio donde ocurre la intimidad
(de una vida)
requiere
de distintos lugares
desde dónde mirar]
Recuerdo de niña pasarme horas jugando con el reflejo que generaba mi figura al sol, estando a contraluz. De alguna forma, me acostumbré a sobre valorar ese reflejo de mí.
Tal fue mi sorpresa, cuando me percaté de que en el espejo era otra, a veces la misma, pero nunca de la misma forma.
¿será que intuí que los límites del cuerpo devenían del reflejo solar?
Me ha tomado mucho tiempo coexistir entre estos dos ángulos de perspectiva de mi organismo, y más tiempo comprender el espacio de mi cuerpo en el mundo.
_
Entender mi espacio en el mundo fue comenzar a permitir mi reflejo. Permitir la observación de mi cuerpo mientras ocurría la vida, con la velocidad que la caracteriza.
Dejar de temerle a la estampida y revisarme desde la propia imagen.
El mundo se siente como una estampida de imágenes que entender, gestionar, traducir, manipular, contener, lanzar, retorcer, mover…
¿somos el archivo evolutivo de una especie?
¿es mi imagen parte de un relato ya existente?
¿dónde habita el relato de las imágenes?
_
El reflejo de mi imagen deviene en caricias.
Jamás quise tanto estar frente mío para así decirme con imágenes todo esto.
Este instante de observación, es la conversación que tenía pendiente.
Hay muchas cosas que decir al estar frente a un cuerpo que se manifiesta vivo.
Siento que tengo un mundo a medida del reflejo que comprendí de mí.


